jueves, 26 de noviembre de 2009

Entre Viñas

Siempre pasado el verano me gusta pasear, bien al comienzo del dia o cerca de caer la noche, la ruta siempre es muy parecida por los alrededores de la ciudad, por la zona alta, entre los viñedos, a esas horas los rayos del sol a punto de salir o a punto de ponerse es un autentico espectáculo. La luz inclinada del amanecer junto con la escarcha aumenta el colorido y hacen que los reflejos sobre las hojas verdes agranden todavía más el espectáculo.

A medida que avanza el año entrados ya en otoño, y una vez finalizada la vendimia, una fiesta para esta zona, el paisaje cambia. Es fantástico el cambio de color de verde pasa al amarillo y termina en rojo, cada día es distinto es como pasear por otro lugar, uno nuevo cada vez, descubriendo un mar cromático en cada paseo.

Con los primeros fríos y heladas, la viña pierde el abrigo de las hojas dejando paso ya un paisaje muy diferente, gélido, desolado, triste....

En poco tiempo, llegará de nuevo la primavera y el campo se prepara para el nuevo ciclo. Volver a crecer, a dar de nuevo el trabajado fruto para volver a vivir.

Nuestra viña, es una estación. No es una primavera que empieza o un otoño que termina, empieza y acaba solo una vez.




















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