viernes, 19 de noviembre de 2010

Oiane Serra

Modelo es una de esas chicas que al pasar, te hace volver la cabeza y te deleita con su belleza. Termina por acostumbrarse a ser el centro de atención. Y seguro que es consciente de la admiración que produce en unas y por supuesto la envidia de las otras.

Camina con paso firme, de forma pausada, mirando al frente, siempre muy recta, proyectando su seguridad y causando revuelo por donde pasa. Nadie es indiferente a su presencia. 

Cuando el ojo de las cámaras la buscan mientras se desplaza por el escenario y todos los objetivos se posan en ella, un silencio de admiración la precede. Ella siempre segura de si misma, actúa con naturalidad, sin nervios, con temple. No son necesarias las palabras para que la comunicación se haga fluida. Su mirada interroga para saber si la posición es la más adecuada. La respuesta es siempre afirmativa.

Se podía incluso llegar a pensar siendo un poco rebuscados, que tanta belleza se debe a un pacto con el mismo diablo, a cambio de esa hermosura, de esa seguridad arrolladora y sin caducidad. Pero a cambio de que? Continuamos preguntándonos cuál es su secreto. Seguimos sin encontrar respuesta, y eso nos lleva a que nos preocuparemos más en querer descubrir alguno de sus defectos, que en reconocer su elegancia y calidad como Modelo.

Modelo nos ofrece la solución, nos aclara las dudas, nos dice que la perfección no existe, ella simplemente es inmune a la coquetería material y carece de las inseguridades de la sociedad que la rodea, y lo más simple de todo, porque le quedan algunos años para cumplir sus primeras 20 primaveras y no tiene ningún miedo de mirarse en un espejo.












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