Riberas

Si vamos de paseo por las orillas del Ebro, podemos observar las distintas tonalidades del agua, los colores verdes claros y los oscuros, los grisáceos, los marrones….

Los ríos, nuestros ríos, están cada vez con el agua menos clara, más ocres, más sucios, ¿de quien  ó de que es la culpa? Con el transcurso del tiempo, estamos  más gente y somos menos respetuosos, menos cuidadosos con nuestro entorno, cada vez más culpables, y no  cumplimos todo lo que debiéramos, con nuestros compromisos.

Aquellos baños en las orillas de los ríos cuando éramos niños, ahora son meros sueños, solo recuerdos que podemos contarles a nuestros hijos. Aquellas jornadas  que pasábamos disfrutando  de nuestros ríos han desaparecido. La vida en las veredas ya casi no existe. Aquellos paseos se han vuelto incluso hasta un poco desagradables, poco recomendables.

Las riberas eran, son y serán siempre parte de nosotros. A menudo, parece que lo hemos  olvidado, y terminaremos por pagar la despreocupación en la que hemos caído hacia ellos. No nos damos cuenta de que lo que llevan nuestros ríos, es agua, es vida, y nuestra respuesta sigue siendo la irresponsabilidad, el descuido, y el maltrato a la naturaleza. 
















Pulsa en las imágenes para verlas a un tamaño mayor