Picaos de San Vicente de la Sonsierra

La Rioja no es una región muy extensa ni muy poblada, pero sí tiene unas tradiciones muy arraigadas, muy profundas que hacen que los visitantes sientan el embrujo que estas trasmiten.

Una de ellas son los Picaos de San Vicente de la Sonsierra,  en el viernes santo de Semana Santa, cuando se realizó esta visita, al comienzo de la mañana, la gente comienza a llegar, hay expectación, comentarios de todo tipo, y juergas en los bares de la población.  Una visita rápida al pueblo, a la iglesia para observar los artilugios que se usarán en la procesión de mas tarde, hace que el tiempo trascurra rápidamente.

A las 11 en punto, desde la iglesia, la procesión va bajando por las empinadas calles de San Vicente. Se les distingue fácilmente, por sus capas marrones con la cruz a la espalda. El descenso se ralentiza en las estaciones del Vía Crucis, una por una, parada tras parada, se va palpando el nerviosismo en los Disciplinantes. Sus rezos se escuchan firmes, sin balbuceos, buscando la paz consigo mismos.

El Vía Crucis tiene su fin al llegar al Calvario y a la vuelta, comienza la ceremonia, la gente sigue comentando un poco ausente, esperando lo que va a suceder. Y Entonces ... Se despojan de las capas, y desabrochan las túnicas de un blanco inmaculado, se alzan las madejas de liza, y el primer golpe en la espalda suena sobre la carne temblorosa; el zassss acalla las voces de los que están viendo, el silencio se corta. El respeto hacia los penitentes es absoluto. El rostro de los espectadores, cambia en cada chasquido que se escucha, y siguen golpeándose una y otra vez,  hasta que el acompañante les hace parar.

Falta la ultima demostración. El ultimo acto de valor, el que hace brotar la sangre de las espaldas rotas. Son las manos hábiles del encargado de picar las ampollas, quien hace que el momento sea rápido  apenas perceptible  y el reguero de sangre corre a empaparse con la túnica blanca. Unos instantes más, los últimos latigazos  que se propinan ya, con la madeja blanca de algodón que significa la pureza, la limpieza del pecado, lo que ellos han venido a buscar. Se arrodillan, se santiguan, les cierran las espalda, les colocan la capa marrón con la cruz a la espalda y con mucho recogimiento, se retiran.





















Pulsa en las imágenes para verlas a un tamaño mayor