viernes, 2 de agosto de 2013

Mirada nocturna de Lisboa centro

La oscuridad de la noche lisboeta, da para más que el lamento rasgado y nostálgico de su mundialmente conocido “Fado”. Escuchar uno de ellos a pesar de no conocer muy bien el idioma es tremendamente emotivo. El sentir de la vida hecho música. 

El centro de Lisboa tiene unos edificios realmente bonitos con la iluminación artificial, el color más o menos blanco del día, se convierte en blanco puro. Las sombras que se imaginan en la penumbra se transforman en figuras llenas de vida, de risas, de alegría en los ríos de terrazas de la gran Avenida de la Liberdade, o en la cuadrilátera Plaza del Comercio. Los espacios para la diversión nocturna, tienen esa luz que solo te deja ver si estas en el ambiente, si no estás en el, todo te parece oscuro y fuera de lugar. 

La edad y la situación casi siempre te colocan fuera de ese ambiente nocturno, fuera de juego. Pero un conclusión se puede sacar de la noche de Lisboa, ha llegado tarde.





















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