Intimidad (Con Javier Marín)

La mañana había sido tranquila, me he levantado a la hora de todos los dias, desayuno como siempre, y un paseo tratando de encontrarme con la menor gente posible, alejarme un poco del ruido festero, tratando de no acordarme de lo que por la tarde tendría que venir, la responsabilidad esta dentro de mi, no huyo de ella, pero lo que necesito es tranquilidad, es intimidad.

La intimidad llega después de la siesta, a la hora de vestir, con tranquilidad y con la ayuda de mi mozo de espadas, y con la visita de quien yo he autorizado, todo lo demás puede esperar. Pendiente de los pequeños detalles, de las cosas pequeñas, de mis manias, y de los posibles inconvenientes que vayan surgiendo. Siempre en el mismo orden, primero la talegilla, ajustarla todo lo posible, lo que mas tiempo vamos a invertir, apretar bien los machos, luego la camisa, corbatin, montar y ajustar la coleta, chaleco, y por fin la chaquetilla. Tomo la montera y el capote de paseo y marcho para la plaza, se acabo la intimidad y comienza lo que no me ha abandonado en todo el día la responsabilidad.





























Pulsa en las imágenes para verlas a un tamaño mayor